Decidí dedicarme a enseñar una lengua extranjera porque no es solo transmitir conocimientos, sino acompañar a los estudiantes en su proceso, fortalecer su confianza y ayudarles a comunicarse más allá de su contexto. Ser docente me ha permitido inspirar, aprender cada día y dejar una huella positiva en mis estudiantes, incluso en los momentos más simples del aula.
